La gente todavía cree que las cajas de pizza son reciclables. Por el hecho de estar fabricadas en cartón corrugado, y traer el inconfundible símbolo de reciclado. Es que, a decir verdad, la caja de la pizza es reciclable en sí. Lo que hace que la caja se vuelva un problema a la hora de reciclar es su contenido.
Esa masa rica, caliente, y todos esos ingredientes ricos en grasas y aceites, que son precisamente los que impiden reciclar partes de la caja. Y no sólo las cajas de pizza, sino que cualquier papel en el que nos venden nuestra querida comida chatarra y que se manche con grasa o aceite, no se va a reciclar, a menos que se remueva la mancha.
Pero y ¿Qué hay con esto? Y de cuales son las implicancias para mis colegas devoradores de pizza, es de lo que hablaremos.
Cómo se recicla
La comida es uno de los peores contaminantes en el proceso de reciclado de papel. La grasa y el aceite no son un problema importante para aquellos materiales cuyos procesos de reciclaje usan calor, como los plásticos, el metal o el vidrio. Pero el papel, cuando se recicla, se mezcla con agua, y como todos sabemos, el agua y el aceite no se juntan. La idea está clara.
La grasa de las cajas y el aceite se apelotonan en la superficie de la pasta, y no permiten que las fibras del papel se separen, lo que arruina toda la pasta. Esta es la razón por la que otros tipos de papel usados en la comida no se reciclan (platos de papel, toallas de papel).
¿Qué Hago?
El remedio más fácil es cortar el trozo de cartón manchado. O sea, se puede cortar la tapa y reciclarla directamente, y botar la base. Si la caja completa esta limpia, entonces se puede reciclar sin ningún cargo de conciencia. Eso mientras no tengamos otra solución.
Vía:
Live Science desde
Árbol Urbano.
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